InicioSin categorizarReflexiones de 10° grado: desde la mirada de una madre.

Es tan gratificante para nosotros oir las historias de nuestras familias que han ganado libertad y alegría en sus vidas saliéndose del sistema escolar. Lee esta movilizadora historia de una madre sobre como su hijo fue de un adolescente enojado a una persona comprometida y vivaz persiguiendo varias de sus pasiones. En un post separado, hemos compartido las reflexiones de su hijo sobre sus experiencias en la escuela, y de la diferencias desde que comenzó el homeschooling~ Peggy & Karen

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Decidir hacer homeschool/unschool ha sido una decisión increíble para la familia entera. Luego de un año áspero en 9° grado, pasamos a 10° con un acuerdo (de todos nosotros) de no repetir lo de 9°. Brevemente discutimos sobre el homeschooling, pero mi hijo tomó la decisión de intentar otra vez la escuela. Creo que él quería estar con sus amigos, y que  había alguna esperanza que las cosas serían mejores. Para la mitad del 10° grado en la escuela pública, sin embargo, mi hijo era una coraza de sí mismo. Ciclotímico, enojado, irritable, reaccionario… esas son palabras que podría usar para ¡describirnos a todos nosotros. Estábamos todos exhaustos y traumados por la constante batalla de cumplir con la tarea. Como padres, recibíamos e-mails de miedo y llamadas del colegio, y la expectativa de que mejor hacíamos algo acerca de nuestro niño- ¡y rápido! La amenaza era que si no lo hacíamos, había riesgo de dejar que nuestro hijo cayera en una grieta, volviéndose un fracaso adolescente. Esto nos aterraba, y no entendíamos qué estaba sucediendo con él. Estoy segura que la presión era ¡aun peor para él!

Nuestro brillante niño atento y detallista se sentía miserable, y cada vez que le hablábamos acerca de la escuela, se ponía profundamente defensivo y enojado. No podíamos descifrar qué estaba mal y tampoco él podía. Al final, mi marido y yo decidimos que nuestra relación con nuestro hijo era más importante que los grados.

Aun cuando estábamos recibiendo un montón de cosas de la escuela que daban miedo, tomamos la difícil decisión de dejarlo tener éxito o fracasar en sus propios términos. Esto fue realmente duro, pero por último, nos ayudaba a tener opciones que nos guiarían en casa.

Aunque nos decidimos a decidimos retirarnos y no hacernos cargo de las presiones que estábamos recibiendo en esos mails, llamadas y mensajes de los consejeros escolares, aun tuvimos que lidiar. Era doloroso mirar a nuestro amado hijo luchando cada día por tener que ir a un lugar que obviamente ¡le estaba haciendo sentir horrible! Intenté hacer una lista de los maestros de mi hijo que podrían ayudarnos, y solo obtuve respuesta de tres de ellos. Pensé que a sus maestros les importaba, pero también creo que ellos tenían una inmensa carga de trabajo para hacer, y nuestro  silencioso y defectuoso hijo de la última fila (a quien apenas recordaban) no estaba al principio de sus listas. Esto era realmente estresando, y no éramos perfectos en nuestra resolución de no permitir que nuestro hijo fracasara. Luchábamos contra nuestro propio miedo y pánico. ¿Estaría bien nuestro hijo?. ¿Tendría alguna vez la oportunidad de una vida completa? ¿Estaría tirando él por la borda sus oportunidades de éxito en el mundo? Y, mucho más importante, ¿por qué no era feliz? ¿Por qué estaba luchando tanto? Él no podía explicar eso, y cuando más le preguntábamos, más frustrado se sentía con nosotros. Tuvimos que trabajar duro para dar un paso atrás. Nos tomó un largo tiempo relajarnos, pero cuando finalmente lo hicimos, fue un momento clave.

Pasé a buscar a mi hijo de sus clases de escalada un Miércoles justo antes de finalizar el semestre de otoño. “Vinnie,” le dije, “Parece que vas a desaprobar algunas de tus clases. Papá probablemente te ayude a resolver cómo pasarlas, si quieres. Pero, más importante, quiero que sepas que hay otras maneras de educar a una persona. Quizá este camino no está funcionando para ti. Hay otras opciones. No sé qué está pasando en la escuela contigo, pero podemos hacer las cosas diferente. Si quieres hablar conmigo sobre las opciones, podemos ir a cenar y hablar”. Para mi sorpresa, mi hijo comenzó a hablar. Admitió que estaba por fracasar, y habló sobre cómo a pesar de estar interesado en la materia, simplemente no podia cumplir con las tareas asignadas. Describió cómo sentía que la tarea era arbitraria, y cómo él se sentía insultado por la “inmensa tarea” de la escuela. No quería hacer las cosas que le pedían. Le dije que podia considerer una variedad de opciones, y que nosotros como familia tomaríamos el receso de invierno para decider cuál sería la major opción para nuestro hijo.

Desde ese momento en adelante, finalmente me sentí como la madre que siempre había sido. Recordé que la vida de mi hijo era SU vida. No pertenecía a la escuela, ni tampoco nosotros como padres. La estructura de su escuela está para depositar a cientos de chicos  y asegurarse que todos lleguen a los estándares como grupo. Esto no fue nunca lo que nosotros entendemos por educación como familia. Lo que valoramos es la libertad y alegría de aprender, Creemos que el aprendizaje tiene que ver con la diversión, y que educarse significa que tienes la cabeza sobre los hombros y puedes examinar el mundo y tu vida consciente y críticamente. Ser educado significa que sabes cómo obtener la información que quieres y necesitas cuando la quieres y la necesitas. Tiene que ver con ser capaz de obtener información, procesarla y comunicarla eficientemente. Tiene que ver con ser capaz de profundizar como ser humano, desde un lugar bien informado, para poder vivir una vida de creación propia de manera entusiasta, completa y apasionada. 

Para el final del invierno, mi hijo me inform que había decidido educarse en casa. Fue el día anterior de comenzar el semester de Primavera. Vinnie me dijo que estaba preocupado por la posibilidad de perder contacto con sus amigos, entonces decidimos que iría a la escuela, apuntaría tantos teléfonos como fuera posible, y asegurarse que se sentía bien acerca de la decisión tomada. Cuando hablamos luego de la escuela al día siguiente, mi hijo había limpiado su casillero y tomado su decisión final. El alivio era  absolutamente palpable.

En estos últimos pocos meses, mi hijo ha pasado de ser un niño enojado, cerrado, a una persona vivaz. Está leyendo de nuevo, con más voracidad aun que cuando era más chico. Descansó y se recuperó. Buscó las cosas que quería aprender. Comenzó a tomar clases de programación online y encontró un grado de diplomado al que le gustaría apuntarse algún día. Viajó por USA durante un mes con mi madre y hermana. Pudo conducir un tractor y alimentar cabras y burros y pollos en una granja de Texas. Aprendió scuba dive y está aprendiendo a bucear.

Se unió a un grupo de escaladores y escala tres veces por semana. Se interesó en relaciones raciales y justicia social, así que ahora mira películas acerca de derechos civiles, lee artículos del periódico y tuvo discusiones sobre Ferguson y el movimiento de “Black Lives Matter”. Pasó tiempo en las montañas haciendo snowboarding. Está explorando lo que significa ser un amigo, y qué significa decir no a la gente que lo tira abajo. Está adueñándose de quien es, y tomando responsabilidad por ser una persona educada por su cuenta, brillando de una manera única. Está convirtiéndose en sí mismo de le mejor manera posible.

Por supuesto, no es que no tengamos problemas ahora. Aun tenemos que trabajar mucho en dejar fluir, y él aun debe trabajar en sus responsabilidades. Pero ahora se hace en un espíritu de alegría y libertad y crecimiento, en vez de la presión, la amenaza o el miedo. Esto es saludable y desafiante antes que traumático. Estoy tan agradecida cada día de haber tomado esta decisión de recuperar el poder en nuestras vidas. Estoy agradecida que pudimos dejar fluir lo suficiente para ver que realmente hay otras opciones y posibilidades en esta vida. No estamos al servicio del sistema, aun cuando pueda sentirse que estamos en el medio.

Somos los verdaderos creadores de nuestras vidas, y estamos contentos de haber logrado recuperar esto para nuestra familia.

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