InicioEscritos programa de GraduaciónQuién se beneficia de los exámenes estandarizados?

Una estudiante en nuestro programa de Graduación está preparándose para rendir los exámenes estandarizados y se inspiró para investigar sobre ellos en USA. Este es el ensayo sobre lo que ha aprendido.

En el pasado mes, noche y día, me he estado preparando para los exámenes de competencia de California o los C.H.S.P.E. en su forma abreviada. Si conoces algo de mí, como pienso, sabrás que creo que los exámenes estandarizados son completamente ridículos. Pasar horas y horas memorizando fórmulas complejas para que te evalúen, solo para llegar a casa y olvidarlas; si en algún momento en mi vida pasa que las necesito solo me basta con buscarlas en google. Ahora que estuve intentando razonar sobre los exámenes estándar la semana pasada, he caído por el agujero del conejo y descubrí algunas cosas de las que no tenía ni idea y que probaron la validez de mi opinión sobre este tema aún más. 

Sí creo que este debe ser una manera de rastrear las escuelas de bajo rendimiento, y sus disparidades raciales más grandes, en la calidad de la educación que los niños reciben. El Presidente President George W. Bush también pensaba esto, y en su tercer día en la presidencia instaló el “Ningún niño atrasado”. El programa fue diseñado para sacar datos de los niños testeados cada año para identificar las escuelas que fallaban y darle solución, lo cual suena como una idea fantástica. Pero, el acto casi triplicó la cantidad requerida de exámenes de seis a diecisiete.

 

Hoy en América, los estudiantes están rindiendo entre diez y veinte exámenes estandarizados dependiendo de su grado. Eso equivale a un promedio de 113 exámenes diferentes por graduado, lo cual es un número absurdo. Las tasas en que los alumnos protestan sobre estos exámenes también son ridículas. Por ejemplo, en mayo de 2015 una clase entera del último año en Seattle, boicoteó el “Common Core Smarter Balance Test” . Los maestros de la escuela del Norte de Carolina dijeron a la CNN, que alrededor del 20% de sus alumnos de 3er grado lloraban cuando se trataba de los exámenes estandarizados y que de hecho hay un instructivo sobre cómo proceder si un estudiante vomita sobre su examen. ¿Soy la única que piensa que si hay un instructivo sobre cómo proceder si un niño vomita sobre un examen, debido a la abrumadora sensación de ansiedad, quizá deberíamos probar algo diferente? Basandonos en cómo el mundo se para ante estas tácticas no parece que estemos haciendo lo mejor por progresar en educación. En 1999, América se ubicó en el vigésimo octavo lugar en un grupo de cuarenta naciones que había tomado el examen en Matemáticas y Ciencia.

 

Para cuando el Barack Obama fue presidente, notó que las tácticas que estábamos usando no estaban funcionando correctamente para un resultado óptimo. Tomó sus propias iniciativas educativas y comenzó un programa “Rack to the Top “. En este alentaba a los estados a adoptar los núcleos de aprendizaje primarios. Mientras tuvo buenas intenciones, hay cosas terribles e ignorantes que suceden con este programa.

 

Una de estas cosas, que suena como buena idea si se hiciera justamente, es la tasa que se les paga a los maestros según el desempeño de sus estudiantes en los resultados del examen. Aunque creo que esto podría hacerse correctamente, de una manera que sólo responsabiliza a los profesores que carecen de responsabilidad, la implementación de esto está completamente fuera de lugar. Uno de los enfoques utilizados se llama el “análisis de valor añadido”, por el cual le pagas a los maestros basado en ciertos resultados de los exámenes. Si un estudiante que ha obtenido el lugar 60 en el percentil o aún más alto al final del año, el maestro tiene un mejor rating, y desafortunadamente si el estudiante recibe un resultado más bajo al final del año, la tasa de pago del maestro también cae. El problema de esto, es que los exámenes son muy difíciles; es casi imposible para los niños pasarlo, de hecho pocos lo hacen..

 

Por ejemplo, un profesor en la Florida se sorprendió y sospechó cuando se enteró de que sólo el 39 por ciento de los alumnos de 10° grado en su distrito obtuvo una puntuación media o por encima de la media en la lectura en la “Florida Comprehensive Assessment Test”, también conocida como F.C.A.T. Cuando él mismo realizó el examen, lo etiquetó en la categoría de “Lector pobre” . Ahora, lo chocante de esto es el hecho de que este hombre tiene 5 masters, fue reelegido 4 veces por el consejo y enseña en 39 cursos de graduados en seis diferentes universidades. 

Con esto, creo que es suficientemente justo decir que estos exámenes fallan en reflejar habilidades. Entonces, mi pregunta era, si estos exámenes estandarizados son pobres para los estudiantes y los maestros, a quiénes beneficia? La respuesta más simple: compañías como Pearson. Pearson es la compañía más grande de este tipo, y para 2012, era el 40% del mercado de exámenes. Esto casi triplica a su competidor más cercano, McGraw Hill. Pearson tiene una tremenda influencia sobre las escuelas de América. Por ejemplo, una niña hipotética puede tomar los exámenes de Pearson desde el kínder hasta el octavo grado, examen que estudia usando el Curriculum de Pearson y sus libros de texto, enseñados por maestros certificados por la compañía. Pearson es también el proveedor de los exámenes que se toman para diagnosticar los problemas de lectura y el G.E.D.  

En resumen, mientras que hay un argumento que se debe hacer que debe haber algún tipo de prueba para ayudar a determinar la graduación de la escuela secundaria, la competencia y acceso a la universidad, el sistema tal como está, parece beneficiar solamente a Pearson y sus competidores, no a los estudiantes de América. Estas compañías son poderosas; nadie realmente siente que su voz pueda ser oída para cambiar este sistema desastroso. Para que las cosas cambien todos los que crean que debe haber una solución mejor, tienen que usar su voz. Todos dirán “solo soy una persona”, pero si cientos de miles de personas lo dicen, piensa el impacto que tendrá juntas. Todo el mundo dirá “Yo soy sólo una persona”, pero si cientos de miles de personas dicen eso, piensa en el impacto que tendrían si todos se unieran, en vez de decir, “esto necesita cambiar”.

 

~ Caroline Mehki, CA

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