InicioGraduation Program Writing SamplesUn homeschooler en Canada
Aquí está la historia de William, un estudiante de último año de West River Academy en Canada. Lean su historia que va desde experiencias duras en la escuela hasta su floreciente educación en casa.
 
La historia de cómo me volví un homeschooler/unschooler es, quizá como en muchos otros, más bien única y llena tanto de alegrías como tristezas. Comencé mi viaje hace cerca de diez años, en mi ciudad natal de Montreal cuando tenía 8 años y a diferencia de otros amigos homeschoolers, fui al colegio público hasta 4to grado.
 

Usualmente cuando un niño es sacado de la escuela a favor de educarse en casa, sus padres son los que inician el cambio, este no fue mi caso. En mi caso yo fui quien le pedí a ellos educarme en casa por mi horrible experiencia con el sistema educativo. En mi antigua escuela primaria los maestros solían usar el temor y la humillación como tácticas para mantener a los niños en línea, prácticas que ciertamente les causarían problemas hoy si alguien los descubriera. Si te portabas mal, los maestros te sacaban los privilegios de ir al baño, si desobedecías a un maestro debías caminar por un largo pasillo y anunciar tu falta a la otra clase. Llorar estaba prohibido y podían sacarte el recreo por hacerlo, imagina decirle a un niño de seis años que si lloraba sería castigado, o se le prohibiría ir al baño. Supongo que era una manera anticuada de disciplina, volviendo a esos días de cintazos y orejas de burro. 

Un hecho que sobresalió especialmente, sucedió en la clase de arte, cuando tenía unos siete. Mi amigo había encontrado un clip de papel en el suelo y lo había moldeado artísticamente, algo que un niño haría en una clase de arte. Cuando la maestra lo vio con ese clip, inmediatamente comenzó a gritarle y lo forzó a que lo devolviera a su forma original parado en medio de la clase. Estando hí con mis compañeros de clase y mirando la humillación de mi amigo tratando, sin éxito, de doblar el objeto me preguntaba cómo, una persona irritada, fuera de toda creatividad y dentro de su cuadrado podía estar enseñándonos arte a niños de 3er grado.

Tanto mi madre como mi abuela eran artistas, así que crecí en una casa donde la creatividad era alentada, por eso este momento en particular fue tan extraño para mí. Puedo hablar por horas sobre el dolor que tuve que soportar en la escuela, y cuánto me afectó; pero solo diré que en mi último año en la escuela pública yo estaba lívido con el sistema y desarrollé un verdadero odio por el aprendizaje. No me tomó mucho convencer a mis padres para educarme en casa, ya que habían compartido mi sufrimiento y frustración con la escuela a lo largo de los años y pensaron que sacarme de la escuela era la mejor opción. Y así comenzó mi viaje.

Ya que venía de un ambiente tan tóxico me tomó algo de tiempo luego de salir de la escuela, ajustarme a una nueva manera de aprender, una manera que no estaba centrada en el miedo o la humillación. Creo que cada niño viene a este mundo con un sentido natural de curiosidad y deseo por explorar el mundo alrededor de ellos; el mío me había sido arrebatado.No puedo explicar qué maravilloso fue cuando recuperé esa sed de conocimiento que me habían sacado por tanto tiempo. No sé qué habría sucedido si mis maravillosos padres no me hubieran escuchado y sacado de ese horrible lugar. Creo que aprender cualquier cosa debería ser divertido, aun si es en la menor medida, y mi madre me ayudó a que eso sucediera. Ya que mi padre debía trabajar, mi madre fue quien mayormente me enseñó durante los primeros años fuera de la escuela. Decidir educar en tu casa a tu hijo es un enorme salto que requiere un cambio muy grande en la vida de una persona; un cambio que muchas personas no pueden afrontar. Estoy muy agradecido por la devoción de mis padres hacia mi educación. Ellos se aseguraron una transición cuidadosa a esta nueva vida y no pasó mucho tiempo hasta que se sintió completamente natural.

El resto de los años de primaria fueron una bocanada de aire fresco. Encontré nuevas maneras de expresar mi creatividad que nunca antes hubiera imaginado. He conocido personas tan impresionantes de las que estoy orgulloso de llamar amigos. Gente que quería aprender y divertirse como yo. Por primera vez en mi vida, el aprender no se sentía como una obligación. Finalmente disfruté leer libros, escribir ensayos y hacer proyectos. Mi madre también dio con un montón de maneras interesantes y creativas de que aprender se disfrute.
 

El rango de temas cubiertos en mi primer año fue mucho más diverso de lo que alguna vez cubrí en la escuela. Hablamos de todo desde la era del paleolítico hasta la historia de las elecciones presidenciales americanas del 2008, lo que estaba sucediendo en el momento. 

Fue mi primera vez que discutí temas contemporáneos, algo que seguimos haciendo, y terminé mi primer año en casa con una comprensión mucho mejor del mundo a mi alrededor, tanto desde una perspectiva histórica como moderna. Fue sensacional. Durante mi segundo año comencé a involucrarme en la comunidad homeschooler local, una comunidad de la que he sido miembro activo desde entonces. Creo que una de las confusiones más comunes sobre la educación en casa, es que pasamos la mayor parte del tiempo solos en casa, cuando en realidad es lo opuesto. Diría que el 90% de las cosas que hago en relación al estudio las hago fuera de casa e involucrándome con otras personas. También creo que la noción de que los educados en casa somos antisociales es otra idea errónea. Algunas de las personas más extrovertidas, enérgicas y sociables que he conocido se han educado en casa . Una cosa muy particular sobre las clases que llevan a cabo las comunidades homeschoolers es que los maestros son, la mayoría del tiempo, padres de niños homeschoolers. Como no viven del dar clases, muchos de los padres tienen trabajos como cualquier otro haciendo que puedan enseñar cosas interesantes sobre el trabajo que hacen. Además de las clases tradicionales, como matemática e historia, aprendí también cosas como modelaje en 3D, esgrima, actuación y animación solo por nombrar algunas; todas de personas que tenían experiencia en sus campos respectivos. Se sintió casi como ser un aprendiz, lo que es algo que la mayoría de los niños de primaria no tienen como experiencia. Antes de saberlo estaba ya graduándome de mis equivalencias y pasando a la secundaria, un cambio que la mayoría de los estudiantes de primaria temen. En cambio yo, por el otro lado, estaba muy ansioso de comenzar un nuevo capítulo en mi educación. Creo que la razón por la que la mayoría de los chicos en el sistema le teman a la secundaria, es por el bache enorme de edad, algo a lo que ya yo me había acostumbrado.

Desde mi primer año tomando cursos con otros homeschoolers, noté el hecho de que la gente de todas las edades estaba usualmente mezclada en la misma clase. No estaban separados por sus edades sino más bien por su deseo de aprender; he visto niños de 7 años hacer presentaciones con otros de dieciséis y trabajar juntos en perfecta armonía. A menudo veo que los más pequeños que son puestos en clases más avanzadas, ¡se destacan por sobre los más grandes! Esta diversidad de edades en una clase realmente hace que tus colegas se sientan como familia, lo que crea experiencias muy especiales. /div>

Durante la secundaria he expandido mi conocimiento en materias que antes ya había cubierto y aprendí incontables cosas nuevas que han sido tan interesantes por igual. Cosas como economía, piano y manejo han sido todas nuevas adiciones bienvenidas en mi Curriculum.

Nunca olvidaré el dia que finalmente estuve apto para tocar Fur Elise perfectamente o cuando pasé mi examen de manejo y fui a casa con mi licencia en la mano. Casi me sentía mimado, nunca antes había tenido una variedad tan grande de clases que disfrutaba tomar. También fue durante este tiempo que encontré un nuevo sentido a la política luego de las elecciones federales canadienses, y comencé también a asistir a las sesiones del consejo local. Mis días de secundaria no han carecido de desafíos de todas maneras. Esos son años donde la adolescencia está en su pico y, como alguien que tiene amigos y no se educa en casa, a veces me encontré con que no encajaba, especialmente en cualquier lugar que mis amigos tenían conversaciones sobre la escuela, o viajes de graduación que harían juntos. Nunca estaba aprendiendo las mismas exactas cosas que ellos, entonces cuando no sabía algo de lo que estaban hablando, me sentía estúpido. Hubo un punto durante esos años donde consideraba volver al colegio, como algunos de mis amigos educados en casa habían hecho, pero al final decidía lo contrario y no me arrepiento en absoluto.

Reflexionar sobre estos diez años que pasaron y disfrutando de todos los maravillosos recuerdos que tengo, me ha asegurado una vez más que si tuviera que hacer todo de nuevo, no cambiaría nada. Soy extremadamente afortunado de haber tenido una educación tan única que puedo mirar con satisfacción. Ahora estoy por ingresar a una nueva etapa en mi vida, solo puedo esperar el futuro con gran optimismo. Espero que algún día pueda usar mis batallas con la escuela e interés en los asuntos cívicos para involucrarme en el proceso de gobierno, ya sea en un nivel menor o mayor, para ayudar a otros a que no tengan que pasar por lo que yo pasé. He visto cada vez más gente elegir educar en casa en estos días y es un honor increíble servir de ejemplo para ellos. Solo puedo esperar que sus caminos sean tan sorprendentes como el mío.

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